Tenemos 2 magnitudes (A y B) y vemos la relación que existe entre ambas. Para que se dé proporcionalidad inversa hace falta comprobar que se cumplen estas dos reglas:
Si A aumenta entonces B disminuye.
Lo que aumente una es lo que disminuye la otra. Esto es, por ejemplo, que si A se dobla, B se reduce a la mitad. O si B se triplica, A se reduce en un tercio.
Si se cumplen ambas reglas la proporción entre las dos magnitudes es inversa.
Veámoslo en un ejemplo. En la siguiente tabla se muestran las magnitudes A y B:
Además, cuando A se duplica, B pasa a valer la mitad (en la segunda fila de la tabla vemos que A vale 2 y B 12). Cuando A se triplica (pasa de valer 1 a valer 3), B pasa de valer 24 a valer 8, que es un tercio de 24. Mirando la última fila, si A pasa a valer 4, B se reduce a valer 6, que es la cuarta parte de lo que valía cuando A era 1. Cumplimos así también la regla 2.

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